Océano de aire, encuentro atemporal

Texto elaborado para Reverdecer MovimientoBOG. Programa de formación informal en Estudios críticos de la Danza de la Red de Artes Vivas.
Junio y julio de 2022

Agua Laguna Guatavita

El 27 de junio de 2022 sostuvimos, con el cuenco de nuestras manos, agua de la Laguna de Guatavita 

Cuatro cuerpos, cuyo interés común era la danza contacto, nos encontramos en el año dos mil quince para realizar ejercicios exploratorios planteados dentro del marco de Like Punk Never Happened / Capturing Dance, seminario de la Academia de Artes y Medios de Colonia sobre la documentación en danza como práctica artística. Mi propuesta fue introducir, a manera de extensión corporal, la cámara dentro del espacio danzado. El aparato fue prolongación de brazos, tórax, hombros y de los momentos de transición entre cuerpos. El tamaño del objeto (12 cm ancho x 35 cm largo x 20 cm alto), el peso (3.5 libras) y su forma, determinaron otras cualidades de movimiento. La sensación-mirada captada devino vértigo, explosión, ralentización, suspensión, velocidad. Para quienes bailamos, las sensaciones estuvieron en nuestros cuerpos, pero para quienes observaron, a través de la pantalla, todo estuvo mediado por lo que el sentido de la vista otorgó. 

 

Recordar esta exploración siete años más tarde me empuja a revisar el poder de las sensaciones evocadas a través de un escrito, un relato, un video, una foto, un dibujo. Pone al descubierto algunas inquietudes sugeridas por pensar en escritura-memoria-escritura. Escritura resonancia de experiencias cuya vibración disuelve dudas y en la disolución las respuestas devienen estrategias de escritura-huella, escritura-evocación, escritura-dibujo, escritura-entonación, escritura-respiración. 

 

El salto, de ese momento al presente, es un llamado a sondear tácticas para que lo observado cuando se es espectador no dependa solo de ese instante, sino que, dejándose acompañar por algunas instrucciones, sea accionado en otros momentos y espacios. En suma, que sea una experiencia accesible a ritmo de cada persona, que sea una especie de encuentro colectivo atemporal.

 

Entonces, querida persona lectora, si usted estuvo allí con nosotras en Reverdecer 2022 permítase reencontrarse con aquellos instantes, si no, si es la primera vez que lee estas palabras, permítase bajar la intensidad de su ritmo cotidiano y abra espacio para dejarse acompañar por lo sugerido en las siguientes indicaciones:

Instante uno

 

Asegúrese de tener por lo menos trece minutos para esta actividad.

 

Busque un lugar tranquilo, seguro, donde pueda permanecer sin interrupciones, donde pueda cerrar sus ojos y en donde pueda percibir el viento con su cara o donde le permita al viento tocar su piel.

Encuentre una postura cómoda.

Sienta el viento en su rostro.

La temperatura del aire.

 

Los sonidos próximos, los sonidos lejanos.

 

Intente no pensar, no definir. 

 

Busque simplemente sentir.

Instante dos

 

Previo a accionar esta actividad, consiga tierra, la que quepa en un balde. Tierra de su huerta, una huerta vecina o de un lugar cuya procedencia le garantice la calidad de sus componentes.

 

Asegúrese de tener por lo menos 19 minutos para esta actividad.

 

Busque un lugar tranquilo, seguro, donde pueda permanecer sin interrupciones.

Siéntese o acurrúquese, encuentre una posición que le sea cómoda.

 

Observe la tierra. 

Introduzca suavemente sus manos en ella.

Note los cambios de temperatura.

Note las diferentes texturas.

Note su respiración.

 

Imagínese siendo raíz. 

 

Sea raíz.

Fúndase con la tierra.

 

Réspirese en la tierra.

 

Cierre sus ojos y permanezca allí, tanto como la tierra y su cuerpo se lo permitan.

Instante tres

 

Por favor haga click en este enlace

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Ese día, el 27 de junio de 2022, también sostuvimos y respiramos algunas plantas...

Rodriga, somos trazas de mundo, somos transición agua, impermanente, perfecta.

 

En la atmósfera todo se metamorfosea. La respiración es intercambio. Cuando respiramos incorporamos algo que quizá alguna vez fue raíz, humano, carro, montaña, monocultivo, volcán, arena, rosa, petróleo, niquel, felino, cetáceo, Fukushima, poliestireno, camiseta, anillo, uña, orina, tierra, Deepwater Horizon, sexo, quema, desierto del Sahara, dinosaurio, carbono 14, pólvora, anís, incluso nosotras mismas, en fin, todo lo que podamos imaginar y lo que no, también.

 

Mientras inhalamos trazas de mundo, conformamos la atmósfera. 

                                                          Nuestra existencia es inmersión en un océano de aire. 

El aire también es agua. En la respiración y en el agua se sostiene la vida. Vida lechuga, vida papa, vida manzana, vida gallina, vida chusque, vida ternero, vida cuarzo, vida río, vida montaña, vida cidrón, vida bombus, vida frailejón, vida hija, vida silencio, vida vino, vida guadual, vida nube, vida …

 

La manera en que percibo el mundo se va reconfigurando a la vez que voy descubriendo la potencia, suspendida, en las imágenes de algunas lecturas. Palabras semilla, palabras brote. La semilla es plantasolsaviaairemurciélagoaguamaízaceite en potencia, en resonancia. Concateno imagenes-escritura desde la repercusión de repetidas lecturas: “Sobre el tiempo y el agua”, Andri Snaer Magnason; “La vida de las plantas”, Emanuele Coccia; “La vida secreta de las plantas”, Peter Tompkins y Christopher Bird. En suma, transcribo sensaciones.
Sugiero que acompañe sus respiraciones sumergiéndose en el ritmo que se teje entre usted, aquellos libros y sus momentos de lectura. Recuerde atender a su respiración.

 

Otra estrategia, humana, a la que he recurrido para sondear el misterio de la vida ha sido la meditación Vipassana -Al final de la página dejo el enlace del lugar oficial para que retome o se haga su propia idea sobre lo que esta práctica es y representa- 1. En este momento entiendo, o quiero entender, la práctica Vipassana como un incesante intento por calmar la mente a través de la respiración para sentir el cuerpo, reconocer el valor real de los estímulos y desarrollar estrategias para no engancharme a ellos. El enganche lo relaciono al desborde de prejuicios o expectativas de las que la mente echa mano para no estar presente.

 

Asistir al acto de respirar es observar en cada inhalación trazas del mundo entrando al cuerpo; es acompañar su recorrido interno y los intercambios que allí suceden; es también ser partícipe de aquello que sale en cada exhalación para fundirse con el resto de trazas de mundo. Esta atención permite calmar, por instantes, la intensidad con que los estados mentales delinean nuestro estar cotidiano. La respiración siempre está ahí. Llevar la atención a ella permite reconocer de qué manera nuestras reacciones configuran nuestro cuerpo: en forma de tensión, pliegue, corrientazo, espasmo, acidez, vacío, escalofrío, tos, ahogo, dolor de cabeza, o lo que sea que nos permitamos identificar.    

 

Desde ese lugar me pregunto sobre la escritura. Escritura-memoria, escritura-huella, escritura-evocación, escritura-dibujo, escritura-entonación, escritura-respiración. Y sobre lo que resta en la sensación de vacío de aquello que no ha sido experimentado desde el cuerpo.

En la finca donde realizamos nuestro retiro, un(a) ternera(o), con tan solo días de nacida(o), estaba sola(o), amarrada(o) de una estaca en el centro un potrero. Al ser un(a) cachorra(o) suscitó nuestra empatía (para resumir las múltiples sensaciones a las que esta situación haya dado lugar). Un ser recién nacido desprendido de su madre. Nuestra etapa de híbridas búsquedas identitarias no binarias nos ha hecho llamarle Rodriga. Rodriga está destinada(o) a ser separada(o) de su madre porque al quedarse con ella “gastaría” la leche que sus dueños planean vender. Su madre está destinada a no sentirla(o) cerca, se le ha cortado su derecho a proteger, cuidar, guiar, acompañar, se le ha fisurado su vida.


¿Cómo, desde este lugar en el que me encuentro, desde lo que hago, imagino y pretendo, puedo trastocar dinámicas establecidas dadas por hecho? ¿Podré encontrar y detonar acciones para ser más que discordancia, intuición, queja, observador? 

 

El oráculo para Rodriga, para nosotras, ternera o ternero y las vacas toros que (no) serán: “Todas las relaciones de imbricación recíproca que constituyen la “mezcla radical” de la atmósfera (en verdad toda la biosfera) entran en el proceso de respiración de todos dentro de todos. Trátese de aire, agua, fluidos, sólidos, lenguajes, ideas, afectos, todos los seres se respiran entre sí. Vivir es respirar” 2

 

Un paisaje es ajeno para quien lo mira, solo quien entra lo experimenta, vale aclarar, con la profundidad que sus expectativas y maneras de relacionarse con ese paisaje le permiten. Una laguna custodiada.

¿Quizá la única manera de preservarla? Un recorrido acompañado, como blindaje ante la apática lejanía con aquel cuerpo de agua ¿Cómo me sentiría si me exhibiesen de esa manera para que quienes quieren conocerme no me hagan daño con su esquiva curiosidad de teléfono inteligente, álbum fotográfico exhibicionista?

 

La Laguna no necesita sentirse sagrada, ella es, desde antes que las inhalaciones humanas. Guatavita nos configura desde su primer abrazo, de aire húmedo, a nuestras células. Desde cuando se hizo trazo sobre la piel y sonido eco, hecho poro. Movimiento escudriñador entre el pelo o, quizá repelido por los tejidos impermeables con los cuales a veces nos aislamos del mundo. Mientras, éramos disoluciónvientocara.

 

aguaorineslágrimaslluviasudor

                                         pieldesnudapeludalenta Sabrosuradeotrasmemorias

                                                                                           cuencolagunatierramanometalyeso

tejidocirandahilodibujoconstelación

                                                  26, 27, 28, 29, 30, 31, 32, 33, 33, 33, 34, 35, …

Izquierda                        Mmmmmmmmmm                    Atmósferavaporexhalaciónorinaté


“El agua es capaz de cambiar de estado, y volverse gaseosa, sólida o líquida, pero su núcleo no puede ser creado ni destruido. El grado de humedad del planeta no cambia con el tiempo. El agua que sació la sed de los dinosaurios es la misma que corre hoy en día al mar, el mismo fluido que ha nutrido toda vida orgánica desde el alba de la creación. El sudor de tu frente, la orina de tu vejiga, la sangre misma de tus venas caerá tarde o temprano al suelo, para hacer parte del ciclo hidrológico, el interminable e infinito por exceso de evaporación, condensación y precipitación que hace posible toda la existencia biológica. El agua no tiene principio ni fin. Al meter la mano en un río estamos retornando a nuestro punto de origen, atravesamos eones y rozamos el instante primordial, inconcebiblemente lejano en el tiempo, en que los cuerpos celestes, quizás en forma de cometas congelados, entraron en colisión con la Tierra y trajeron el Elixir de la vida a un planeta yermo y solitario, que giraba en el vacío terciopelo del espacio.” 3 Agua, maravillosa agua que fuimos, somos y seremos, también sufre el desdén de nuestro desenfrenado existir capitalista.

1 https://www.dhamma.org/es/about/art

2 COCCIA, Emanuele. La vida de las plantas. Plantas. Una metafísica de la mixtura. Miño y Dávila Editores. Buenos Aires. 2017. Pág. ??

3 WADE, Davis. Magdalena. Historias de Colombia. Crítica. Bogotá. 2020 Pág. 39

Fotografias: Red de Artes vivas